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Consejos a padres

Estimado padres.

Los videojuegos se han integrado en nuestra sociedad y a todos los que tenemos la suerte de ser padres se nos hace muy difícil el compaginar el rumbo que deseamos para nuestros hijos con las tecnologías y el uso de videojuegos y redes sociales que la sociedad y el entorno de nuestros menores impone.

Este artículo trata de dar algunos consejos que pueden facilitar ese aterrizaje que esta forma de ocio va a tener en nuestros hogares.

Consejos:

  1. Cuando su hijo le plantee la compra de una consola no responda con su NO rotundo, empezará una discusión de la que su hijo sacará la idea del videojuego como un elemento de independencia. Lo mejor es aceptarla como una gran idea para un uso compartido por toda la familia pero marcar los peros como resultados académicos, comportamiento, tiempo de empleo, etc.
  2. El videojuego en el salón. Si las consolas han contribuido a algo es que han conseguido que el videojuego pase del dormitorio al salón de casa ya que cuenta con el mejor televisor para la visualización de contenidos. Esto permite la participación de la familia y un control de los contenidos. Esta situación también es válida para los juegos con PC ya que se puede conectar la salida de vídeo (SVGA) al televisor mediante un cable muy habitual y de escaso precio y poder compartir los contenidos con todos.
  3. ¿A qué juega mi hijo? Si se hace esta pregunta es un mal indicador. No obstante, puede acercarse a él y preguntarle por algún juego conocido. Seguro que lo conoce y dará pie para una buena charla - conferencia que le puede poner al día. No hay nada como preguntar a un pescador cómo va la pesca. pescar no pescará pero puede haber conversación para rato. No obstante, no se asuste por lo que oye. La mayor parte de los jugadores juegan a videojuegos de deportes (fútbol, sobre todo) y de carreras. En la página web de aDeSe puede ver los contenidos más vendidos en todas las plataformas mes a mes.
  4. Compuebe el Código PEGI del juego que tiene su hijo. Es un indicativo tanto de la edad a partir de la cual se debe jugar como si el juego contiene palabras malsonantes, alusiones a drogas, juego de azar, etc. Si el videojuego que ha pedido su hijo no es adecuado para su edad pídale compartirlo ya que la mayor parte de las veces en edades comprendidas entre los 14 y 17 años se da el caso de que los adolescentes quieren reafirmar su personalidad con juegos no aptos para sus edades. Debido al desarrollo tecnológico y a sus conocimientos lo más probable es que lo hagan de todas formas por lo que lo mejor es sumarse ya que suelen ser títulos muy conocidos.
  5. Tiempo de juego. Antes de adquirir la consola debe haber mantenido una charla con sus hijos, con todos. esta Conversación debe concluir con un claro reparto de tiempos a ser posible vinculados a comportamiento y mantener unos resultados adecuados. Hay casos que nos han referido en que padres ponen estos resultados por escrito a modo de contrato para que los jóvenes vayan teniendo conocimiento de esas responsabilidades. En algunos casos incluso contemplaban mecanismos por incumplimiento como el restar tiempo de acceso a telefonía móvil o a ordenador a favor de los libros y tiempo de estudio.
  6. Elegir consola. Es la consulta principal que los padres nos han hecho al Observatorio. Sobre todo la elección depende de si los padres son jugadores o no ya que lo más importante no es la consola en sí sino a qué se va a jugar. El contenido es lo más importante. En principio, no aconsejamos las consolas portátiles ya que individualiza su uso y es muy complicado hacer un seguimiento al uso que se da. En edades tempranas (hasta los 12 años) puede ser útil ya que muchos padres comparten con sus hijos aplicaciones sencillas de matemáticas, inglés o de entrenamiento cerebral con buenos resultados pero, a partir de esa edad, muchos chicos aprenden a piratear los contenidos, cambiar cartuchos y los padres pierden la noción sobre a qué juegan sus hijos.
  7. Consolas portátiles. las tecnologías han llegado para quedarse y facilitan la vida pero tienen sus riesgos. No hay que recordar que, sobre todo, somos padres, y, aunque hay numerosos estudios (y ciertos) que hablan de los notables beneficios del uso de videojuegos en la formación de nuestros hijos debemos recordar que hay un tiempo para todo. Un ejemplo es cuando se sale a comer fuera. cada vez es mayor el número de casos en que mientras los padres comemos, los niños están ocupados con la consola portátil. Hay que hacer un esfuerzo - muy difícil casi siempre - para que los niños aprendan a comer fuera de casa, hablar de sus experiencias en el colegio, amigos, etc. Lo mismo ocurre en los viajes con las películas en el coche. Hay momentos que es mejor jugar a las palabras encadenadas, veo-veo, contar mojones, buscar en el mapa por dónde vamos, etc.
  8. ONLINE y privacidad. Hay que concienciar a nuestros hijos en el valor de la privacidad. Que no den datos identificativos y mucho menos personales como la dirección de casa, teléfono, etc. y Mucho menos quedar con desconocidos. En videojuegos esto no es frecuente ya que hay eventos precísamente organizados para estas cuestiones donde hay responsables y en los que el menos va acompañado por un progenitor o por un adulto responsable. Los padres podemos comprobar si un juego tienen modo online viendo el CODIGO PEGI ONLINE. Pero, no obstante, hay que tener en cuenta que el mayor riesgo ocurre en las redes sociales y hay que educarles en estos valores. los relacionados con la privacidad, de igual manera.

 

 


 

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